The Good Wife: la serie total
Crítica

The Good Wife: la serie total

Miriam Lagoa 9 de diciembre de 2014
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‘The Good Wife’ se estrenó en 2009 sin hacer demasiado ruido y con una historia que tampoco llamaba demasiado la atención. Una serie de abogados, otra de tantas que se centraba en un caso por semana, protagonizada por una mujer que tras descubrir la infidelidad de su marido y sus oscuros tejemanejes desde su puesto de Fiscal General de Illinois se planteaba que hacer con el resto de su vida.

Y entonces ocurrió lo impensable: Julianna Margulies construyó un gran personaje femenino, ‘The Good Wife’ empezó a crecer exponencialmente a base de cuidar hasta el mínimo detalle el engranaje de sus guiones haciendo fácil lo difícil, convertirse en un tratado sobre cómo se crean personajes secundarios imprescindibles y demostrar un manejo de la actualidad informativa que a veces parece premonitorio.

A menudo la definición que acompaña a ‘The Good Wife’ es la de la mejor serie que se puede ver en las networks estadounidenses o la serie que debería emitirse en el cable, definiciones simplistas que lejos de hacer que se durmiera en los laureles parece que ha espoleado a sus guionistas para demostrar que todavía no han tocado techo. Cuando pensamos que ‘The Good Wife’ ya no puede ser mejor, alguien abre una puerta y se empeña en llevarnos la contraria.

Razones para verla y no soltarla

Un guión que funciona como un reloj. Pocas series actuales están tan bien escritas como ‘The Good Wife’. A la trama de fondo que sigue el ascenso de Alicia y los casos legales que centran los capítulos de cada semana, se añaden múltiples subtramas que van y vienen a lo largo de cada temporada. Un complicada tela de araña que consigue ser ante el espectador una narración fluída y sobre todo sorprendente. La trama procedimental, que suele echar para atrás a ciertos sectores de la audiencia, cumple a la perfección su función de añadir piezas a la historia principal. Retratan la evolución de la protagonista, poco queda de aquella Alicia del principio de la serie, y retrata el mundo en el que se mueve. Una cosa es la ley y otra muy distinta es la justicia.

Festival de personajes secundarios. En ‘The Good Wife’ no sobra ninguno. Algunos entran por su relación con el caso semanal y vuelven de visita de vez en cuando y otros están relacionados con la historia de Alicia. Al principio de la serie, las estrellas eran los jueces con los que se encontraba Alicia cada semana y para los solo hacía falta una coletilla o un rasgo característico para no olvidarse de ellos. Luego empezaron a emerger personajes como Kalinda o Eli Gold, primeros candidatos a protagonizar un ‘spin off’ de la serie, clientes recurrentes como Colin Sweeney, superiores de Alicia como David Lee (que con una sola frase levanta todo un capítulo) u oponentes como Louis Canning o Patty Nyholm. Podían estar directamente relacionados con Alicia, como la primera aparición de Elsbeth Tascioni, o con alguno de sus principales compañeros de trabajo, como la relación intermitente entre Diane y Kurt McVeigh.

    • ‘The Good Wife': Más que una serie de abogados
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      La serie perfecta The Good Wife se ha sacudido la etiqueta de serie de abogados para ser una serie total.
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      La independencia de Alicia Alicia recupera su carrera de abogada y se reencuentra con Will, un compañero de universidad.
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      Rivales y amigos Alicia luchará por demostrar que es una buena abogada y la competencia no se lo pondrá fácil.
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      Grandes secundarios The Good Wife mima al máximo todos sus detalles, como los actores que intervienen como invitados.
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      Serie política Además de los casos legales, hay tramas que muestran cómo funciona la política en EE UU.
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      El gran apoyo de Alicia Will Gardner es el dueño en el que empieza a trabajar Alicia. Se convertirá en algo más.
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      Las botas de Kalinda Kalinda es uno de los personajes más carismáticos de la serie y una referencia de estilo.
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      Casos pegados a la actualidad The Good Wife es una de las series que mejor se inspira en la actualidad informativa.

    La serie en la que todos los actores quieren estar. Además del mimo con el que se tratan a los personajes secundarios, otro de los secretos de su éxito es la elección de las estrellas invitadas. Para aquellos espectadores que disfrutan con la aparición de rostros familiares, ‘The Good Wife’ es una golosina. Ya no por la presencia de medio reparto de ‘The Wire’ en las primeras temporadas de la serie o la presencia de varios actores de alicaída ‘Smash’ en esta cuarta, sino porque la serie de CBS ha sabido seleccionar a la estrella invitada ideal para cada ocasión (en BuzzFezz han reunido a 76 en esta lista) . Y ahí están Michael J. Fox bordando al manipulador Louis Canning, Matthew Perry dando lo mejor de sí mismo como el republicano Mike Kresteva, Dylan Baker pasándoselo en grande con el inquietante Colin Sweeney o Stockard Channing siendo la mejor elección para interpretar a la madre de Alicia. El cruce entre varios de ellos nos ha dejado momentos antológicos, como los que protagonizan Kyle MacLachlan y Carrie Preston, embarcados en una particular lucha por demostrar quién era más excéntrico.

    Más que un ascensor. Los personajes de ‘The Good Wife’ hablan mucho y son expertos en soltar frases lapidarias pero también hay que estar atentos a sus silencios, sus gestos y sus miradas. Conscientes de que están en una cadena como CBS, generalista y sujeta a unas normas que no tienen las de cable en EE UU, han aprendido a insinuar lo que no pueden mostrar. Ahí están las escenas sexuales que han ido subiendo de tono temporada a temporada (con los planos medidos al milímetro) o las virgerías que se inventaron en ‘Anatomy of a joke‘ (4×07) para poder incluir términos censurados en la televisión estadounidense sin que se oyeran en antena ninguno de ellos. También sabemos que los ascensores tienen más de una función en la serie y que el cierre de una puerta nunca es arbitrario.

    Tramas pegadas a la actualidad. ‘The Good Wife’ ha tenido casos relacionados con temas políticos, sociales, medioambientales o incluso deportivos pero ha brillado especialmente en los relacionados con Internet. El peso de las redes sociales ha estado muy presente en la carrera política de Peter, los vídeos que se filtran a YouTube han tenido una importancia capital en muchos de los casos que han pasado por el bufete Lockhart & Gardner, la moneda virtual Bitcoin ha protagonizado varias tramas y hasta Anonymous se ha colado en la cuarta temporada. Algunas historias han resultado tan actuales que a veces parecía que la serie iba por delante y otras han servido para hacer guiños a polémicas en marcha. Si ‘The West Wing’ nos enseñó como funciona la Casa Blanca, ‘The Good Wife’ nos ha dado algunas de la claves de este mundo moderno donde todo está interconectado.

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